Por Antonio Marques
El senador Flávio Bolsonaro ha anunciado oficialmente su entrada como precandidato a la presidencia de Brasil en 2026, tras ser señalado por su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, como su sucesor para encabezar el movimiento conservador.
Según declaraciones del presidente del partido Partido Liberal (PL), Valdemar Costa Neto, la elección de Flávio fue confirmada tras conversaciones entre padre e hijo, lo que marca la primera vez que Jair Bolsonaro —actualmente encarcelado y legalmente inhabilitado para postularse— designa de forma explícita a un miembro de su familia como candidato.
Para muchos analistas, esta decisión representa la transferencia formal del “capital político” del bolsonarismo hacia Flávio, consolidándolo como el principal heredero del proyecto iniciado por su padre. Este movimiento busca mantener la relevancia del grupo dentro del espectro de derecha/conservador en Brasil, aún con las turbulencias judiciales del exmandatario.
No obstante, la candidatura de Flávio genera dudas: pese al respaldo de buena parte del PL y sectores afines, algunas figuras del centro-derecha y del mercado financiero cuestionan su competitividad frente al gobierno actual, liderado por Luiz Inácio Lula da Silva, y cuestionan si su perfil puede conquistar un electorado más amplio.
Por ahora, Flávio afirma asumir la misión con “gran responsabilidad”, prometiendo continuar lo que define como “nuestro proyecto de nación” y presentándose como la voz que mejor representa la continuidad del legado de su padre.




